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PREFACIO

La primera vez que vi a Guesela fue en el Centro de retiros O.Sel.Ling. Vino a dar un curso poco tiempo después de su llegada a Valencia en el año 2000.

Me impactó su simpatía, apertura y gran sonrisa. Le acompañé a dar un paseo por la montaña y me mostró algunos árboles cuyas ramas eran buenas para hacer pujas de incienso, Guesela me dijo que eran iguales a las que se usaban en su monasterio.

Al terminar el paseo, Guesela miró el calendario tibetano y vio que al día siguiente era un día muy auspicioso para hacer una puja de incienso. Me dio instrucciones y me puso a cortar las ramas y preparar todo para empezar al amanecer.

Guesela se inclinó sobre su viejo texto tibetano y empezó a recitar rápida y melodiosamente la puja, parando solo, de vez en cuando, para hacer sonar su campana e indicarme cuándo debía poner más ramas en el fuego. Poco a poco cogí el punto con el fuego haciéndolo quemar lentamente para que soltase nubes de intenso humo blanco. A veces había tanto humo que Guesela casi desaparecía de la vista y tan sólo oía su recitación de oraciones cuyo significado no entendía y, sin embargo, me llenaba de gran alegría y serenidad.

Guese Lamsang además de ser muy diestro en los rituales del budismo tibetano, es un gran erudito reconocido en los grandes monasterios por su conocimiento y habilidad en los debates filosóficos.

Desde la primera vez que recibí sus enseñanzas, me quedó claro que era un lama con gran conocimiento y muy versado en los estudios. A pesar de tener el texto enfrente de él apenas lo utilizaba y recitaba de memoria y con facilidad, los versos y las citas de otros textos.

Cuando Lama Zopa Rimpoché, en el 2008, me pidió venir al Centro de Valencia como director, lo primero que me vino a la mente fue el recuerdo de Guese Lamsang y que esa era una ocasión única para estar cerca de él y recibir enseñanzas de un gran maestro.

Pedí consejo a Guesela como nuevo director, Guesela me dijo que nunca olvidara que lo más importante era la gente. Este consejo, aunque aparentemente era muy simple, tuvo un efecto profundo y, desde entonces, lo guardo en el corazón.

He vivido con Guesela desde el año 2008, he tenido la gran fortuna de asistir a casi todas sus enseñanzas y, honestamente, puedo decir que no hay separación, en absoluto, entre lo que enseña y lo que hace. De hecho, estar cerca de Guesela y ver cómo se comporta y actúa con la gente y cómo responde a las diferentes situaciones, es en sí mismo una enseñanza poderosa.

Guesela es muy humilde y rápido en señalar sus faltas y errores mientras que cuando habla de otros sólo menciona sus cualidades y buenas acciones. Guesela siempre piensa antes en los demás que en sí mismo.

Su puerta, literalmente, está siempre abierta. Siempre tiene tiempo para recibir a la gente y ofrecerles algo para tomar. Si está recitando sus oraciones y no puede atenderles, saluda con un gesto de bienvenida.

Guesela tiene muchos estudiantes y discípulos en India que le llaman continuamente, a veces, ya muy tarde por la noche o a primeras horas de la mañana. Sin importar la hora a la que le llamen, Guesela siempre coge el teléfono, aunque se tenga que levantar de la cama. Muchos estudiantes le piden pujas u oraciones para ayudar a alguien enfermo o que está muriendo, y aunque esté muy ocupado, lo hace de forma inmediata y sin prisas.

Guesela es uno de los lamas tibetanos de la vieja escuela, educado en Tíbet antes de la invasión comunista. Escapó a la India en 1959 cuando el Dalai lama salió del Tíbet. Su primer destino en India fue el campo de refugiados de Buxa, donde también estuvieron Lama Yeshe y Lama Zopa. Allí, durante el día trabajaba duramente construyendo las instalaciones para acoger a los exiliados y, por la noche, continuaba sus estudios de filosofía budista. A pesar de las condiciones tan duras de hambre, enfermedad y de falta de recursos de todo tipo fue uno de los pocos monjes de Buxa que logró pasar el examen como Guese Larampa. Ésta es la mayor cualificación dentro de los estudios filosóficos budistas.

A veces Guesela nos cuenta historias de cuando estaba en Tíbet o en Buxa que te hacen pensar en: ¿cómo es posible ser tan alegre y positivo después de haber experimentado tantas dificultades? La única respuesta, en mi opinión, es que es alguien que ha adiestrado su mente.

Mucha gente se acerca a Guesela a pedirle consejos y, a menudo, ellos encuentran su respuesta en las enseñanzas que imparte. Tras las enseñanzas, estas personas se me acercan y me dicen: “el lama se estaba dirigiendo a mí cuando dijo tal cosa”. Quizás aunque la cuestión personal pueda ser diferente de una a otra persona, el problema que subyace es el mismo: la mente descontrolada.

Este libro contiene la esencia de las enseñanzas de Guese Lamsang. Son consejos que provienen de la experiencia personal de alguien que se ha esforzado en adiestrar su mente. Tienen un valor incalculable para quienes estén interesados en desarrollar su mente y en llegar a ser mejores personas. Ahora, tan solo depende de nosotros el que aprovechemos estos Consejos de Corazón.

Steve Milton
Director del Centro Nagarjuna Valencia

PRÓLOGO

En los últimos años Guesela viene impartiendo enseñanzas introductorias sobre el budismo en el Centro Nagarjuna de Valencia. Estas enseñanzas van dirigidas a todo tipo de personas que estén interesadas en desarrollar su potencial humano de bondad, compasión y sabiduría.

Los diversos cursos que el lama ha impartido: El budismo paso a paso, Los siete puntos del adiestramiento mental, Las cuatro nobles verdades, Las treinta y siete prácticas de los bodisatvas y Carta a un amigo, son la base de enseñanzas orales que constituyen este libro.

En castellano existen diferentes publicaciones introductorias para tratar las nociones básicas de la filosofía budista. Este libro que también podría ser incluido en este apartado, sin embargo, opta por presentar consejos prácticos para ser usados en la vida diaria en lugar de centrarse en desarrollar un contenido detallado de las enseñanzas básicas.

De hecho, lo que en esta obra se recoge son las enseñanzas introductorias del lama antes de comenzar con la explicación de un tema en si, con la finalidad de que estos consejos directos puedan ser una herramienta para la felicidad y armonía en nuestra vida.

La lectura del texto puede realizarse desde el principio hasta el final de la manera habitual o bien podemos elegir algunos de los temas que más nos interesen y continuar después leyendo hacia delante o hacia atrás. Comprobará el lector que algunas ideas pueden repetirse en diferentes secciones y ello en lugar de ser un inconveniente lo hemos de ver de manera positiva porque de lo que se trata es de familiarizarnos con una nueva forma de ver las cosas. El propio buda enfatizaba la importancia de la transformación de la mente como uno de los pilares en su enseñanza. Y dado que transformar la mente no es un proceso fácil necesitamos familiarizarnos una y otra vez con una nueva forma de pensar a la hora de enfrentarnos con las dificultades.

El anexo de la parte final del libro recoge toda una serie de sugerencias que pueden ser de utilidad para nuestra práctica diaria. Una de ellas es un glosario de ideas para la meditación que podemos usar cotidianamente. Podríamos seleccionar una para un día cualquiera y reflexionar en ella tanto como podamos. Al día siguiente, seleccionaríamos otra y así sucesivamente.

Se recoge una selección de mantras y un recordatorio para el recuento de las acciones positivas y negativas realizadas diariamente similar a lo que usaban los antiguos practicantes kadampas.

Se presenta, también, una fórmula para la felicidad en la que sus componentes son todos de tipo interno o mental a diferencia de otras fórmulas existentes para el mismo tema y en la que se enfatizan los factores externos.

Finalmente, en el apartado bibliográfico se recoge una bibliografía general y una bibliografía por temas de interés para facilitar el conocimiento a los estudiantes interesados en los textos más básicos de la filosofía budista.

Ven. Paloma Alba
José A. Ferrández

Agradecimientos

Guese Lamsang agradece sinceramente al Centro Nagarjuna de Valencia, a su director: Steve Milton, a Ven. Paloma Alba, a José Antonio Ferrández, a Karen Molina, a Edgar Molina, a Margarida Menargues a David Vivas por su esfuerzo y trabajo para que estas enseñanzas sean publicadas en España y, de esta forma, puedan servir de ayuda para todos los lectores hispanohablantes.

Que todos los seres que se encuentren con este libro puedan verse inmediatamente libres del sufrimiento y de las perturbaciones mentales y lograr rápidamente la felicidad de la iluminación.

Generosidad del dharma

Este libro es el fruto de la colaboración de muchas personas: Guese Lamsang que dio las enseñanzas, los benefactores para la publicación de este libro, las personas que han trabajado directamente en la edición y especialmente todos los socios, benefactores y estudiantes que con su generosidad hacen posible la labor del Centro y la expansión del dharma así como la publicación de este libro para su difusión gratuita.

Si deseas contribuir para la publicación de este libro y otros libros de dharma de difusión gratuita contacta con Centro Nagarjuna Valencia.

"Por los méritos de haber contribuido a la difusión de las enseñanzas de Buda para el beneficio de los seres, que todos los que han contribuido a la publicación de este libro así como sus familias, tengan vidas largas y saludables. Que toda la felicidad y sus deseos se satisfagan de acuerdo al sagrado dharma"

FELICIDAD

"Toda la alegría del mundo viene de desear que los demás sean felices, y todo el sufrimiento, del deseo de la propia felicidad"
Santideva

¿Somos felices las 24 horas del día?

No es fácil encontrar una persona que sea feliz las 24 horas al día, aunque al comienzo de una conversación cuando nos preguntan ¿cómo estamos? respondemos que bien, tan pronto empezamos a hablar van apareciendo los problemas y el malestar que tenemos. El sufrimiento, los problemas no es algo que solo incumba a los más desfavorecidos, ya sea los que carecen de recursos como los que disfrutan de una condición acomodada, todos experimentan problemas, a veces incluso los que más poseen, más problemas tienen. Todos experimentamos sufrimientos y deseamos liberarnos de los problemas y del sufrimiento. Cuando el problema tiene solución y podemos eliminar el sufrimiento, aplicamos el remedio aunque no siempre vamos a encontrar la solución. Los sufrimientos que experimentamos son el resultado de las propias acciones negativas realizadas en el pasado. Pensar de esta forma ayuda a tener una mente más serena y apacible.

Cualquier persona, sea rica o pobre, monje o laico, cualquier animal, etc. dado que está en el samsara experimentará sufrimientos. Esto es así porque todo nuestro sufrimiento procede de la misma fábrica: las emociones negativas y los engaños. Nosotros, somos los creadores de las emociones negativas y los engaños. Todo lo negativo proviene de nuestra ignorancia y del aferramiento al yo. Mientras que persista la ignorancia y el aferramiento al yo seguiremos creando acciones negativas.

Buscamos la felicidad y, sin embargo, creamos las causas para sufrir

Buscamos la felicidad pero siempre nos encontramos con lo opuesto. No conocemos la naturaleza de los fenómenos y realizamos acciones que se vuelven condiciones para el sufrimiento. Por ejemplo, algunas personas van a la guerra pensando que es algo bueno y positivo. Utilizamos medios inadecuados debidos a nuestras mentes erróneas y se crean las condiciones para experimentar más y más sufrimientos. Debemos analizar nuestras propias acciones para identificar las mentes erróneas ya que son éstas las que nos causan los problemas. Veremos, ahora, con un ejemplo cómo por los engaños cometemos acciones negativas. Se trata de una pareja a la que todo le va bien: con buenas condiciones de salud, económicas, etc. pero, de pronto, al hombre le empieza a gustar otra mujer. Empieza a olvidarse de su pareja anterior e inicia una nueva relación que, al final, resulta mal. Todo esto se debe al engaño del apego. También hablamos de nuestros enemigos, cuando en realidad el verdadero enemigo, tal como afirma el budismo, son los propios engaños. ¿Cómo acabar con los engaños? Lo primero que necesitamos es identificarlos y luego eliminarlos con la sabiduría que comprende la vacuidad, que es el método válido para erradicarlos.

¿Qué ocurre con el enfado? Cuando nos enfadamos destruimos tanto nuestra felicidad como la de los demás. Esto es algo que podemos verlo por nosotros mismos, lo podemos comprobar fácilmente en el lugar de trabajo. Si el jefe esta de mal humor, nadie trabaja a gusto.

Aunque el budismo es una religión o filosofía muy antigua, todavía está vigente en la actualidad y sus enseñanzas son relevantes para nuestros días. Vivimos en una época amenazados por grandes desastres causados por los elementos, hay nuevas enfermedades contagiosas… Los que practican las enseñanzas tienen más recursos para hacer frente a esas situaciones que los que no las aplican o carecen de una práctica religiosa. Cuando sigues un camino espiritual es mucho más fácil aceptar la situación, ya sea de una enfermedad grave u otro problema y, en consecuencia, sufres menos que si no cuentas con ningún adiestramiento espiritual. El malestar mental, en ocasiones, es más difícil de soportar que el malestar físico, y ese sufrimiento mental podemos combatirlo siguiendo una práctica espiritual.

Ante la crisis económica que padecemos hemos de reconocer que cada uno de nosotros ha creado una parte de su causa porque de no ser así no experimentaríamos estos resultados. En la filosofía budista se nos ofrecen consejos para poder sobrellevar los problemas y se nos proporcionan pautas adecuadas para acumular acciones positivas. Éstas son la que nos proporcionan los resultados que todos buscamos.

No queremos experimentar ningún sufrimiento y deseamos toda la felicidad posible. Los bodisatvas, seres superiores, sin embargo, lo que desean es la felicidad para los demás y para ellos el sufrimiento. Nosotros, que buscamos la felicidad solo creamos causas de sufrimiento. No deseamos sufrir, queremos ser felices, pero no creamos las causas para la felicidad. ¿Existe alguna solución para esto? La respuesta es que sí.

¿Cómo conseguir la felicidad?

A nivel mundano todos deseamos tener salud, buenas condiciones externas y una mente bondadosa. Para conseguir todo esto necesitamos haber creado las causas, acumular acciones virtuosas. Cuando estamos enfermos o nuestra mente está alterada es debido a las acciones negativas que en el pasado realizamos.

Podemos pensar, no obstante, que aunque tratemos de ser buenas personas y ayudemos a los demás, sin embargo, no experimentamos actualmente resultados positivos por ello. Hemos de considerar, en este caso, que las acciones virtuosas que acumulemos en esta vida traerán su fruto en las vidas siguientes.

De igual forma, las cosas desagradables que experimentamos ahora son el resultado de las acciones negativas que cometimos en el pasado. Que esto sea así no depende de las religiones ni de las filosofías sino que es, más bien, algo natural.

En la filosofía budista se analiza y se estudia mucho la mente. Se hace así para que la conozcamos mejor: sus cualidades o virtudes y sus aspectos negativos. Si estamos interesados en practicar la filosofía budista, lo primero a tener en cuenta es abstenernos de realizar acciones perjudiciales y esforzarnos en llevar a cabo acciones positivas, esta es la práctica espiritual más importante.

Solo un buda conoce los detalles sutiles de las acciones y sus consecuencias pero, a un nivel burdo, nosotros mismos podemos distinguir cuales son las acciones virtuosas y las que no lo son. Pero para conocerlas mejor necesitamos estudiar. Pretender llevar a cabo meditaciones muy profundas y secretas sin la base de evitar acciones negativas y realizar acciones positivas, es infructuoso. De esta forma, es como podemos ir construyendo las condiciones para ser felices.

En la vida aparecen continuamente dificultades y problemas como una lluvia constante, esto es debido a las acciones negativas, por el contrario, cuando realizamos acciones virtuosas, éstas darán como resultado experiencias agradables. Una brisa fresca, por ejemplo, en un día muy caluroso es el resultado de una acción positiva acumulada previamente.

¿Cómo podemos ser felices? La respuesta es cuidando de nuestra mente y creando acciones virtuosas. Nosotros somos los creadores de nuestra felicidad. De las tres puertas del cuerpo, palabra y mente con las que llevamos a cabo las acciones, las de la mente son las más poderosas. Por ejemplo, la acción de escuchar enseñanzas y reflexionar conscientemente en ellas con la intención de ponerlas luego en práctica se vuelve una acción virtuosa. Si por el contrario, escuchamos las enseñanzas pensando en cómo perjudicar a alguien, esto se vuelve una acción negativa. De ahí la importancia de la mente. Debemos ser conscientes de nuestros pensamientos y para ello hemos de estar muy vigilantes de lo que acontece en cada momento en la mente. Una misma acción ya sea de cuerpo o palabra se vuelve más poderosa dependiendo de la motivación. Por ejemplo, pisar un insecto inadvertidamente mientras caminamos, es una acción menos poderosa que matarlo conscientemente. Si nos encontramos con una persona que no nos cae bien y conscientemente le dañamos esto se convierte en una acción muy negativa pero si estamos jugando y accidentalmente se nos escapa algún comentario desagradable hacia ella, sigue siendo una acción negativa pero menos poderosa que la anterior. Asimismo, ante una actividad virtuosa como realizar postraciones si las realizamos sin plena conciencia no llega a ser tan poderosa como cuando las realizamos conscientemente.

En resumen, es muy importante conocer muy bien las acciones virtuosas y las negativas. Las primeras enseñanzas que dio el Buda fueron sobre las 4 Nobles verdades: la noble verdad del sufrimiento, la noble verdad del origen del sufrimiento, la noble verdad de la cesación y la noble verdad del camino. En definitiva las 4 Nobles verdades nos dicen que el sufrimiento viene de la mente negativa y la felicidad de la mente virtuosa y que es posible lograr la liberación, el nirvana, absteniéndonos de crear acciones negativas.

Las enseñanzas budistas nos explican cómo ser felices

Todos deseamos ser felices pero no conocemos el método para lograrlo y además, seguimos caminos inadecuados para obtenerlo. Las enseñanzas explican cómo crear las causas para ser felices y para no sufrir. El malestar y el sufrimiento que experimentamos están originados por causas y condiciones. El budismo nos mues- tra cómo evitar el sufrimiento y lograr la felicidad. Estas enseñanzas que datan desde hace más de 2.500 años aún tienen plena vigencia ya que se han mantenido ininterrumpidamente gracias a las realizaciones conseguidas por sus practicantes.

Las enseñanzas han de ser analizadas, si lo hacemos veremos que siguen vigentes pues son enseñanzas universales y útiles para todas las personas independientemente de su cultura o lugar de origen. Siempre han existido muchas religiones en el mundo y también existen muchas personas que no siguen ninguna tradición religiosa. La forma de enfrentarse a un problema es diferente si se cuenta con un soporte religioso o filosófico adecuado o no. Es más fácil, por ejemplo, que una persona llegue al suicidio si no sigue un camino espiritual que si lo sigue. No obstante, algunas personas se confiesan practicantes religiosos y, también, pueden llegar a suicidarse. Si esto sucede indica que no eran verdaderos practicantes. Algunos siguen un camino espiritual para no enfermar o para llegar a ser ricos... pero ésta no es la mejor motivación para seguir un camino religioso. De todas formas, un buen practicante trascenderá estos deseos y alcanzará logros mucho mayores.

Entre las diferentes religiones algunas creen en las vidas futuras y otras no creen en ellas. Las que creen en las vidas futuras se sirven de la lógica para fortalecer esa confianza. Algunas personas tienen condiciones inmejorables para vivir y esto es consecuencia de las acciones realizadas en sus vidas pasadas. Incluso, en una misma familia, los hijos tienen diversas aptitudes y formas de pensar, unos son enfermizos y otros saludables aunque las condiciones hayan sido las mismas para todos ellos.

El budismo señala que todos los seres desean lo mismo: ser felices. Trabajar únicamente para lograr la felicidad de esta vida es similar a lo que hacen los animales. Los seres humanos disponemos de una inteligencia superior y, por ello, podemos trabajar por el bienestar de las vidas futuras. Con esta vida humana podemos practicar la ética, la generosidad, etc. y de esta forma se crean las causas para conseguir riqueza y bienestar para las vidas futuras. Todas las religiones que creen en las vidas futuras hablan de la importancia de la ética pero el budismo da un paso más y añade que todo lo que nos pasa o acontece es el resultado de nuestras acciones y dichas acciones están motivadas por los engaños. Por eso, si no queremos seguir experimentando sufrimientos debemos erradicar su raíz: la ignorancia y el aferramiento al yo.

El sufrimiento, los problemas, las situaciones desagradables que nos ocurren en la vida son el resultado de las acciones negativas acumuladas en el pasado. La causa raíz para experimentar los sufrimientos son nuestras propias acciones negativas. Cuando ya no queramos experimentar más sufrimiento nos preguntaremos por sus causas y, de esa forma, llegaremos a la conclusión de que eliminando los engaños, eliminaremos las causas para sufrir.

SUFRIMIENTO

"El maestro perfecto ha dicho que todos los miedos y todos los sufrimientos ilimitados se originan solo en la mente"
Santideva

¿Por qué sufrimos?

Todo lo que no deseamos es debido a la falta de control de nuestra mente. Por propia experiencia vemos que existen personas a las que todo les va bien y otras a las que todo les va mal. ¿Por qué a algunas personas todo les va mal? La respuesta es debido a las acciones negativas realizadas en el pasado que son la causa de las situaciones desagradables que experimentamos en el presente. Y todas las acciones virtuosas realizadas en el pasado son la causa de las situaciones agradables que ahora experimentamos. Hay un dicho tibetano que dice que si queremos averiguar cómo ha sido nuestro pasado tenemos que observar el presente y si queremos conocer cómo será nuestro futuro debemos observar las acciones que realizamos ahora. Todas las cualidades positivas que poseemos, podemos decir que son como adornos fabricados por nosotros mismos en nuestras vidas pasadas.

Sufrimiento y reinos de existencia

En el samsara existen seis reinos de existencia y siempre que renazcamos en ellos experimentaremos sufrimiento. Esta es la verdad del sufrimiento. Cada una de las 4 Nobles verdades posee cuatro características distintivas haciendo un total de dieciséis características. Una de las características distintivas del sufrimiento es, precisamente, que es sufrimiento.

Los tres reinos desafortunados son: el reino de los infiernos, el reino de los animales y el de los espíritus hambrientos. Ahora, solo percibimos el reino de los animales y es fácil darnos cuenta de sus sufrimientos. Los reinos afortunados son: el reino de los humanos, el de los semidioses y el de los dioses. De estos tres solo conocemos el reino humano.

De todos los reinos de existencia es en el de los dioses donde se experimenta la mayor felicidad. Podemos preguntarnos por qué existen los reinos superiores y los inferiores. La respuesta es simplemente porque hemos creado las causas para un tipo de renacimiento u otro. De la misma forma que si plantamos una semilla de un árbol frutal brotará un árbol frutal y si lo que plantamos es una semilla de una planta espinosa brotará una planta espinosa, igualmente sucede en el samsara. Dependiendo de nuestras acciones plantamos semillas para renacimientos afortunados o desafortunados. La analogía de los árboles nos explica la verdad del sufrimiento y la verdad del origen.

Todo el sufrimiento viene de pensar solo en nuestro bienestar

La filosofía budista enfatiza la importancia de generar un buen corazón y, para ello, lo más importante es el desarrollo de la mente. Para generar un corazón compasivo y bondadoso, el budismo nos muestra dos métodos: el método de seis causas y efecto y el de igualarse e intercambiarse por los demás. Todas las enfermedades y el sufrimiento que experimentamos vienen de una mente errónea que sólo piensa en su propia felicidad. Esta actitud egocéntrica está detrás de todas las acciones negativas que realizamos. Todo el sufrimiento que experimentamos viene de una causa: las acciones negativas realizadas en vidas pasadas. Una vez que hemos estudiado y conocemos cómo funciona la ley del karma, podremos afrontar mejor todas las situaciones desagradables y difíciles que se nos presenten. De esa forma, nuestra mente permanecerá más tranquila y relajada. Por ejemplo, si nos hemos hecho una herida, hemos de hacer todo lo posible por curarla pero está de más preocuparnos por este accidente una vez que ya ha ocurrido. Preocuparse excesivamente por algo cuando ya no podemos hacer nada es un signo de que la persona no practica el dharma convenientemente. En resumen, el que a una persona le vaya bien o mal en la vida es debido a las acciones realizadas en vidas anteriores.

En el samsara siempre nos encontraremos con dificultades

Nuestra mente tiene el potencial para la felicidad, el dinero, ni los amigos, ni la pareja nos pueden proporcionar veinticuatro horas completas de felicidad. Y es que mientras estemos inmersos en la existencia cíclica siempre nos encontraremos con dificultades. Por eso, debemos trabajar para liberarnos del samsara. Siempre habrá algo en el samsara que nos impida ser completamente felices. Mientras que en nuestra mente existan los engaños siempre nos encontraremos con la insatisfacción. Casi nunca estamos satisfechos con lo que tenemos y siempre seguimos a la mente del deseo. Somos sus esclavos. Debemos esforzarnos por sentirnos satisfechos con lo que tenemos y, cuando eso ocurra, en ese mismo momento, aparecerá la felicidad.

No podemos culpar a nadie de nuestros problemas

Todas las religiones hablan, de una u otra forma, de la existencia de las vidas futuras. Pero el budismo añade a esto algo más y que no encontraremos en otras religiones: se trata de las enseñanzas de las cuatro nobles verdades y ellas básicamente nos están hablando de la originación dependiente, es decir, que todo existe dependiendo de causas y condiciones.

¿Cuál es la causa de nuestro malestar? ¿Por qué surge el samsara? ¿Es posible destruir el samsara?

En general, en las enseñanzas budistas hay dos vehículos: el vehículo Mahayana y el vehículo Hinayana. El vehículo Mahayana incluye tanto al sutra como al tantra, la base de estos dos vehículos son las enseñanzas de las cuatro nobles verdades.

Para conseguir lo que deseamos lograr necesitamos crear sus causas y lo mismo ocurre con la práctica espiritual y, en especial, cuando deseamos conseguir logros. El budismo nos habla de las tres puertas que nos llevan a experimentar felicidad o sufrimiento, estas tres puertas son el cuerpo, la palabra y la mente. Dependiendo de que nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente sean o no virtuosas experimentaremos felicidad o sufrimiento. Todo esto lo hemos de analizar detalladamente por nosotros mismos. Investiguemos, por ejemplo, las consecuencias del hecho de que una persona hable de una forma muy agresiva. Se pone rojo y feo y los demás lo ven con un aspecto desagradable. Los demás lo evitan porque no les gusta encontrarse con dicha persona. Todo lo contrario podríamos decir de la persona que habla de una forma agradable. Todo esto, es algo que lo podemos comprobar por nosotros mismos en nuestra vida diaria. Los resultados inmediatos de esta acción son los que se acaban de señalar pero, además, también existen resultados a largo plazo. Éstos se refieren a que se han creado causas para experimentar sufrimientos en el futuro. De ahí, la necesidad de transformar nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente.

Lo mismo se podría decir con relación a evitar mentir, por ejemplo. La consecuencia de engañar será que los demás no creerán en lo que decimos, incluso cuando digamos algo cierto. Y, además, en las vidas futuras nos encontraremos con situaciones en las que siempre nos engañarán. Éste será el resultado de mentir que experimentaremos en las vidas futuras.

También se nos indica que no usemos palabras insultantes y que no desperdiciemos nuestro tiempo con la charlatanería o el habla sin sentido. Hemos de conocer las consecuencias de nuestras acciones y mantenernos siempre alerta para evitar todo lo que traiga sufrimiento, ya sea para uno mismo o para los demás.

A la hora de conversar con los amigos es muy fácil empezar a criticar a otros, hemos de estar vigilantes para no caer en ello. Debemos observar nuestros propios errores antes que estar pendiente de los errores de los demás. Tenemos que ser muy cuidadosos con nuestra palabra para no caer en éstos errores, esto será muy beneficioso. Pero, ¿cómo transformar las acciones de las palabras? En primer lugar debemos hablar de una forma amable y no mentir, si además tenemos tiempo libre, lo podemos usar para recitar mantras o leer enseñanzas de dharma. En definitiva, hemos de procurar no cometer acciones negativas.

También hemos de evitar las acciones negativas relacionadas con el cuerpo: matar, robar y las acciones sexuales incorrectas. Si todos se comportasen mejor evitando, al menos, las acciones negativas se experimentaría más felicidad en la sociedad. Todavía existen lugares donde las puertas de las viviendas no se cierran con llave. Vivir en lugares así es algo muy agradable. Las enseñanzas sirven para mostrarnos la necesidad de transformar nuestras acciones físicas, de la palabra y de la mente. Y nos muestran cómo las acciones negativas sólo nos causan problemas y dificultades. Pero lo más importante de todo es transformar nuestra mente: eliminando la malicia, la codicia y las visiones erróneas. Además, debemos intentar evitar la mente de la insatisfacción porque una mente que no se siente satisfecha con lo que tiene nos acarrea enormes problemas y sufrimientos.

Todo lo que experimentamos ahora es el resultado de las acciones realizadas en el pasado y para cambiar este estado de cosas debemos crear las causas para experimentar mejores resultados en el futuro. No podemos culpar a nadie de nuestros problemas porque nosotros mismos somos los responsables de todo lo que nos suceda. Conseguir trabajo o no, obtener buenas notas en los estudios o no, conseguir éxitos o no en los negocios, todo se explica por las causas que hayamos realizado en el pasado. Es ahora cuando debemos acumular las acciones adecuadas para experimentar resultados positivos en el futuro.

Comportarnos correctamente con acciones de cuerpo, palabra y mente es a lo que le llamamos la práctica de la ética. La ética es una disciplina que no es exclusiva del budismo sino que también la encontramos en otras religiones. Siguiendo una ética correcta, ahora, lograremos un buen resultado en el futuro. Esto es algo que todas las religiones reconocen. Los buenos practicantes religiosos son los que practican con coherencia las instrucciones o principios de su religión. Las religiones nos pueden ayudar mucho, especialmente en los momentos difíciles o ante un gran sufrimiento. De la misma forma que un niño pequeño cuando se encuentra en peligro llama a su madre, los que profesan una religión dada han de evitar cometer acciones erróneas recordando las desventajas que ello acarrearía.

La fábrica de donde provienen nuestros problemas

En las enseñanzas budistas uno de los puntos más importantes es el de la motivación. Planificar algo antes de realizarlo y hacerlo con una buena motivación, es lo mejor en todas las circunstancias. El budismo nos habla de tres objetivos que podremos alcanzar dependiendo de la motivación con la que realicemos los actos. Así como a nivel mundano si queremos lograr un determinado objetivo necesitamos prepararlo todo de antemano, igualmente el budismo nos dice que si queremos lograr uno de estos tres objetivos hemos de planificarlo ahora, en esta vida. No preocuparnos por el futuro, en general, es considerado algo erróneo o propio de una persona inmadura. Las enseñanzas budistas nos plantean algo similar ya que en ellas se nos explica lo importante que es prepararnos para el futuro que queremos construir. Y es que no tenemos que pensar solo en el presente sino que tenemos que pensar en lo que deseamos para el futuro. Pero el futuro en el budismo significa pensar en las próximas vidas y no se refiere a pensar solo en lo que falta por venir de la vida presente.

En los tres niveles de práctica que se explican habitualmente en el budismo se buscan conseguir tres objetivos diferentes. El primer nivel de práctica, busca la felicidad de las vidas futuras y para ello uno reflexiona sobre el tipo de renacimiento que puede tener en la vida futura. Se analiza si será un renacimiento afortunado o desafortunado y se reflexiona sobre las causas que nos llevan a uno u otro tipo de renacimientos. Para conocer cómo crear esas causas necesitamos estudiar y prepararnos. La base de esto es creer en las vidas futuras y la mayoría de las religiones, en una u otra forma, hablan de una transcendencia a esta vida. Así, en este nivel de práctica, debemos afianzar la práctica de la ética, la generosidad y las demás acciones virtuosas para asegurarnos de un renacimiento afortunado. Este futuro lo vamos creando cotidianamente con relación al tipo de acciones que cultivemos: positivas o negativas. El bienestar proviene de las acciones positivas que realicemos con nuestro cuerpo, palabra y mente y el malestar proviene de las acciones incorrectas que realicemos. Nos aseguramos de contar con otro renacimiento humano al cultivar acciones positivas con nuestro cuerpo, palabra y mente.

Cultivar acciones virtuosas se refiere, en primer lugar, a evitar las acciones negativas. Y las acciones negativas principales son diez: tres del cuerpo, cuatro de la palabra y tres de la mente. Las relacionadas con el cuerpo son no matar, no robar y tener una conducta sexual errónea. Incluso a nivel mundano, estas acciones se consideran negativas. Las propias leyes de nuestra sociedad prohíben y castigan el matar, el robar. Estas tres acciones negativas son acciones que debemos de evitar. Las acciones virtuosas se refieren a evitar matar y a respetar la vida, en particular, incluso a costa de nuestra propia vida. Un buen practicante estaría dispuesto a ser matado antes que matar a alguien. A este grado de compromiso tenemos que pretender llegar para protegernos de cometer acciones negativas.

Para conseguir riqueza en el futuro tenemos que practicar la generosidad y si queremos contar con belleza tenemos que practicar el amor a los demás y la paciencia. Al protegernos de crear causas negativas evitamos que aparezcan resultados desagradables.

¿Cómo nos puede beneficiar en esto el estudio? Mediante el estudio y análisis conocemos como se origina el sufrimiento y la felicidad, qué acciones conducen a experiencias no deseadas y qué acciones traen la felicidad que deseamos. Cuando no realizamos acciones negativas nos protegemos de experimentar malestar o sufrimientos en el futuro y, al mismo tiempo, a nivel social se reconocerá nuestra actitud. Por ejemplo, si no mentimos seremos respetados y seremos bien considerados por los demás. Al recordar la ley de causa y efecto podremos, cuando experimentemos problemas, recordar la práctica del Tong.len que consiste en tomar el sufrimiento de los demás y devolverles la felicidad. Debemos recordar, también, que fuimos nosotros los que creamos las causas para los sufrimientos que experimentamos. Es como cuando se nos quema la comida que estamos preparando: nosotros mismos hemos de atenernos a las consecuencias de ello. Cuando nos encontremos en situaciones desagradables nos debemos plantear si podemos hacer algo para resolverlas o no, no sirve de nada angustiarse y preocuparse cuando un problema no tiene solución, sólo aumenta el sufrimiento y ese malestar mental es más doloroso que el malestar físico. Todas estas reflexiones y formas de pensar las debemos asentar con el estudio.

En cuanto a los problemas físicos, la práctica budista puede ayudar a resolverlos aunque su eliminación dependerá de haber creado las causas por nuestra parte. Lo más correcto ante los problemas físicos como enfermedades y demás es acudir al médico para intentar curarnos.

Con relación a la mente, las enseñanzas nos pueden ayudar a resolver totalmente los problemas que se nos planteen. Algunas personas recitando mantras y oraciones han logrado recuperarse de sus enfermedades pero estos resultados dependerán de los méritos que hayamos acumulado previamente. Si contamos con muchos méritos será más fácil recuperarnos de una enfermedad que si no es así. A nivel mental si experimentamos problemas podemos usar el análisis para rebajar dicho sufrimiento. El apego, por ejemplo, nos puede provocar mucho sufrimiento y nos hará infelices pero aplicando las enseñanzas y reconociendo que este problema no solo nos afecta a nosotros podremos llegar, poco a poco, a aminorarlo y a controlarlo. Desde tiempos sin principio, estamos muy familiarizados con el apego y, por eso, surge con tanta facilidad.

Todos los seres sufren por lo mismo que nosotros y tienen los mismos deseos de felicidad, reconociendo esto, generemos el deseo de practicar el Tong.len tomar su infelicidad y devolverles toda la felicidad. Visualizamos que inspiramos sus sufrimientos e infelicidad en la forma de humo negro y al exhalar visualizamos humo blanco con el que ofrecemos a todos los seres la felicidad. Realizando esto, en lugar de perjudicarnos, nosotros mismos nos beneficiamos. Antes de realizar esta meditación también es aconsejable dedicar unos minutos a meditar en la respiración.

Esta práctica del Tong.len la podemos llevar a cabo ante cualquier tipo de malestar o dificultad. Todo lo que experimentamos es el resultado de las propias acciones, recordar esto nos ayuda muchísimo porque así no culpamos a los demás y reconocemos que nosotros somos los únicos responsables. De esta forma, aceptamos nuestra situación con mayor facilidad. Al contemplar cómo todo depende de causas y condiciones nos esforzaremos en cultivar acciones virtuosas ya que lo que deseamos para el futuro es experimentar bienestar.

Todos los seres humanos tenemos problemas y todo tiene un mismo origen, la ignorancia de aferrarse al yo como existiendo inherentemente. Como el origen es un engaño y es causa de sufrimiento, los resultados serán, también, de sufrimiento. Esa ignorancia es una mente errónea ya que no está en concordancia con la realidad. Todo lo que experimentamos surge de esa ignorancia y, de ahí, que el resultado sea siempre de malestar. Pero podemos preguntarnos que si el origen de todos los problemas es el señalado antes, por qué unas personas son ricas y otras pobres, debemos recordar que la ignorancia de aferrarse al yo origina los seis reinos de existencia. Estos seis tipos de renacimientos dependen de las acciones que hayamos realizado. Si realizamos acciones virtuosas y, dependiendo de lo poderosas que sean, podemos renacer como humanos, como semidioses o como dioses. Lo mismo ocurre con las acciones negativas. Con ellas renaceremos bien en los infiernos o como pretas o como animales.

Las causas de un renacimiento humano son haber practicado la ética. Las diferencias económicas que encontramos entre unos y otros es debida a si hemos practicado la generosidad o no. Ser atractivos, por ejemplo, depende de haber practicado la paciencia o el amor. Tener un aspecto desagradable, sin embargo, supone haberse familiarizado mucho con el enfado. El enfado es una acción negativa y trae como consecuencia renacer en reinos desafortunados pero también tiene otros efectos secundarios como tener un aspecto desagradable. La ley de causa y efecto requiere de mucho estudio por nuestra parte porque es muy profunda. No debemos conformarnos solo con escuchar enseñanzas solamente ya que debemos profundizar en esta ley analizándola y estudiándola lo más que podamos. Quedarnos solo con lo que escuchamos puede que sea poco si lo que queremos es aplicarlo en nuestra vida. Deberíamos practicar las enseñanzas como los niños cuando juegan: que se olvidan de todo excepto de su juego.

Las acciones negativas son las causantes de nuestro sufrimiento

Escuchamos y estudiamos las enseñanzas porque queremos dar la espalda a los sufrimientos y para ello debemos destruir los engaños. Normalmente, responsabilizamos a los demás de todos nuestros problemas pero debemos reconocer que lo externo es solo la condición para hacer madurar nuestras propias causas raíces de sufrimiento que nosotros mismos hemos acumulado. En realidad, lo que nos lleva a experimentar dificultades y a sufrir no son los aspectos externos sino nuestras acciones negativas. Las emociones aflictivas son las causantes de nuestro sufrimiento y del malestar que experimentamos continuamente. El trabajo para destruir nuestros engaños comienza, en primer lugar, con una buena motivación. A la hora de escuchar las enseñanzas, por ejemplo, la mejor motivación será la de escucharlas para que lo escuchado sirva de beneficio para todos los seres. Con una buena motivación ya ponemos un primer freno a los engaños. Lo importante siempre es generar un buen corazón pero sólo con desearlo no es suficiente. Necesitamos actuar y para ello, para saber cómo actuar, necesitamos estudiar.

Los sufrimientos de los reinos inferiores

Generar una buena motivación antes de realizar cualquier práctica del dharma convierte esa actividad en una buena práctica. Existen diferentes reinos de existencia, nosotros nos encontramos en el reino humano. Éste es un reino afortunado. El reino de los animales, el de los espíritus hambrientos y el reino de los infiernos son reinos desafortunados. Cualquier ser que se encuentra en alguno de estos reinos sólo quiere ser feliz. ¿Pero quiénes cuentan con la capacidad para lograr ser felices y evitar el sufrimiento? Sólo los seres humanos cuentan con esta capacidad.

En el reino de los dioses sólo se experimenta felicidad y no recuerdan el sufrimiento. Como no eliminan las causas del sufrimiento, una vez agotadas las acciones virtuosas que acumularon, volverán a experimentar sufrimientos.

En el reino de los semidioses éstos están invadidos por sentimientos de envidia hacia los dioses. Con esta envidia tan intensa no se interrogan acerca de las causas para acumular acciones positivas y evitar las negativas. De esta forma y dependiendo de la intensidad de las acciones negativas realizadas, creamos las causas para renacer en los tres reinos inferiores.

Los sufrimientos de los reinos animales son muy evidentes: se comen unos a otros y no tienen mucha inteligencia.

Los espíritus hambrientos y, especialmente, los seres infernales experimentan tanto sufrimiento que no hay lugar ni tiempo para pensar sobre las causas que crean la felicidad y las que crean el sufrimiento.

En nuestro mundo humano disponemos de una capacidad intelectual superior y podemos plantearnos la posibilidad de seguir un camino espiritual o no. Todas las religiones nos hablan del desarrollo de buenas cualidades como el amor y la compasión y siguiendo sus consejos, en general, podremos ser felices y también los que nos rodean compartirán y se beneficiarán de esta felicidad. De todos los consejos que encontramos en las diferentes tradiciones espirituales, los de evitar las acciones negativas de nuestro cuerpo, palabra y mente son de los más importantes.

Solo nosotros somos responsables de lo que nos pase

Sólo los seres humanos pueden crear las causas para evitar el sufrimiento y alcanzar la felicidad haciendo uso del poder de su inteligencia y del estudio. Mediante nuestras tres puertas: cuerpo, palabra y mente podemos crear acciones virtuosas o negativas. Decimos que practicamos una u otra religión dependiendo del tipo de práctica que llevemos a cabo. La mayoría de las religiones hablan de la importancia de tener un buen comportamiento en esta vida como la base para obtener buenas oportunidades en el futuro. En el budismo se enfatiza, además, la necesidad de analizar todo lo que se nos explica de manera que sea nuestro propio criterio el que determine lo adecuado o no de las acciones que vayamos a llevar a cabo. Se enfatiza mucho, también, el ser conscientes de que el sufrimiento y los problemas que experimentamos son creados por nosotros mismos y que no dependen de nadie más. De esta forma, eliminamos la preocupación que casi siempre añadimos a nuestro malestar o sufrimiento. En definitiva, si nosotros mismos hemos creado las causas, nosotros mismos debemos experimentar sus resultados. En nuestras manos está obtener todos los logros y alcanzar la iluminación, no depende de nadie más que de nosotros.

Transformando nuestra visión sobre la realidad o sobre las personas podemos acabar con el sufrimiento mental que puede ser eliminado, más rápidamente, que el sufrimiento físico. Desde la óptica del budismo no se contempla la existencia real del enemigo externo. Incluso se recomienda ver el enemigo como un ser querido a pesar de que esta visión sea contrapuesta a la visión mundana. El enemigo presente, lo es sólo en este momento porque anteriormente no sólo no ha sido nuestro enemigo sino que ha podido ser nuestro mejor amigo. Esta es la justificación para que nuestra visión sobre el enemigo pueda cambiar. Es posible transformar nuestra mente y es posible dejar de ver a los demás como enemigos. Esta transformación de la mente la podemos lograr a través del estudio y del análisis. Y, por supuesto, podemos transformar nuestra mente siguiendo un camino espiritual. Es muy importante prestar atención a los demás, generar respeto por ellos y tener un corazón lleno de bondad. En este contexto, el respeto hacia otras creencias también es indispensable.

Nosotros mismos somos nuestros amigos y enemigos

¿Qué tenemos que hacer para liberarnos por completo del samsara? El buda nos dio instrucciones para eliminar determinadas cosas y para conservar otras, es decir nos indicó qué causas y resultados debemos eliminar y qué causas y resultados debemos lograr. Las dos causas y resultados a eliminar son: la verdad del sufrimiento y la verdad del origen, y las dos causas y resultados a obtener son: la verdad de la cesación y la verdad del camino. El propio buda enfatizó que somos nosotros los que debemos realizar este trabajo personal. A través de nuestro esfuerzo lograremos liberarnos del samsara. Así, uno mismo es el propio enemigo y uno mismo es el mejor amigo. Parece contradictorio pero ambos, son aspectos de nuestra mente. Si nos dejamos arrastrar por los engaños, eso nos causará problemas. Al seguir creando causas para experimentar sufrimientos nos convertimos en nuestro propio enemigo. Pero uno mismo puede ser nuestro mejor amigo eliminando el origen del sufrimiento y llevando a cabo el camino para conseguirlo. De esa forma, avanzaremos en el camino y eliminaremos las causas de nuestros problemas.

Existen seis lugares a los que podemos ir tras esta vida y ya se explicaron los medios para evitar los tres lugares negativos en los que renacer. En este renacimiento, como humanos, ya hemos evitado renacer en los reinos inferiores pero todavía experimentamos situaciones que no deseamos pues ésta es la naturaleza del samsara. Si no deseamos volver a renacer en el samsara debemos seguir las instrucciones del buda. Para ello buda impartió enseñanzas que se pueden agrupar en los tres giros o ruedas del dharma.

En el primer giro de la rueda del dharma, Buda explicó las cuatro nobles verdades: la verdad del sufrimiento, la verdad del origen, la verdad de la cesación y la verdad del camino. Nos habló de dos aspectos a cultivar y de dos aspectos a eliminar. Explicó que el sufrimiento y el origen del sufrimiento es algo a evitar. Nos mostró que lo que debemos lograr es la verdad de la cesación y la verdad del camino. También enseñó que las cuatro nobles verdades están vacías de existir por su propio lado. Lo explicó con pocas palabras pero todo ello tiene un gran significado.

En resumen, no queremos sufrir y queremos ser felices pero lo que llamamos felicidad no es la felicidad última que está libre de todo sufrimiento. Y es que aún contando con buenas condiciones externas no somos totalmente felices. Estando temporalmente felices no lo somos completamente y si lo somos lo es por un breve espacio de tiempo. Las condiciones están cambiando continuamente y lo hacen de una forma muy rápida. Así es nuestra situación, todo es inestable en nuestra vida. La felicidad aparente es muy inestable y esto es lo que se conoce como la verdad del sufrimiento. Podemos ser ricos pero, un momento después, lo podemos perder todo. Como es algo cambiante es sufrimiento y, por eso, se afirma que toda la existencia cíclica es de la verdad del sufrimiento.Todo lo que se experimenta en la existencia es de la naturaleza del sufrimiento: el propio cuerpo es de la naturaleza del sufrimiento pero no lo vemos así. Todo lo que consideramos como maravilloso no lo vemos como de la naturaleza del sufrimiento. Incluso todos los avances científicos por los que podemos sentir una gran admiración son de la naturaleza del sufrimiento.

Las acciones virtuosas son lo único que nos ayudará en el momento de la muerte. De ahí que debamos evitar las acciones negativas porque el karma negativo que acumulamos con esas acciones, nos lo llevaremos con nosotros a la vida próxima. De la misma forma que para disfrutar de unas vacaciones las planificamos detalladamente, así hemos de hacer de cara al momento de la muerte. Esa planificación consiste en acumular acciones positivas y en evitar las acciones negativas. Si acumulamos muchas acciones positivas lograremos buenos renacimientos. Acumulando acciones positivas, por ejemplo, podremos obtener las mismas condiciones que tienen algunas personas ricas. Ellos, al disponer de todo tipo de medios económicos ni siquiera necesitan planificarse sus vacaciones porque se dirigen a donde quieren con solo desearlo. Debido a las acciones virtuosas acumuladas experimentaremos situaciones positivas en nuestras vidas futuras. La mayoría de los que siguen creencias religiosas aceptan que existe algo después de esta vida.

ENGAÑOS

"Vigilante, en el momento en el que surjan los engaños en mi mente, que me ponga en peligro a mi o a los demás, inmediatamente los haré frente y los evitaré sin demora"
Langri Tanpa

Desventajas de los engaños y beneficios de las acciones virtuosas

Queremos ser felices y no experimentar sufrimientos y en esto todos los seres coincidimos. Sin embargo, habitualmente con nuestros comportamientos creamos causas y condiciones para experimentar sufrimientos y no creamos causas para ser felices. Nos ocurre esto porque desconocemos las causas para crear la felicidad. Esto es debido a que nuestra mente está contaminada con los engaños y éstos nos impulsan a seguir creando causas de sufrimiento.

Las enseñanzas nos muestran que debemos liberarnos y abandonar los engaños. Ahora, los engaños son nuestros jefes y debemos cambiar de jefes. ¿Qué hacer para liberarnos de ellos? Al realizar acciones virtuosas estamos creando causas de felicidad y actuando negativamente creamos causas de sufrimiento. Comprendiendo esto, comenzamos a liberarnos de los engaños y de su influencia.

Mientras sigamos en la existencia cíclica seguiremos corriendo el riesgo de cometer acciones negativas. Por eso, debemos conocer las acciones virtuosas para cultivarlas y, también, debemos reconocer las acciones negativas para evitar caer en ellas. También, debemos averiguar el tipo de beneficios que nos proporciona cultivar la virtud y las desventajas que nos acarrean las acciones negativas. Conocer los beneficios y sus desventajas aporta más fuerza a nuestra práctica diaria. Ese es el motivo por el que debemos de estudiar las cuatro nobles verdades.

Diez tipos de acciones negativas

A veces se habla del karma como algo despectivo o como algo que no deseamos. Pero eso no es lo que entendemos por karma en el budismo.

Las acciones son de muchos tipos, básicamente hablamos de acciones positivas y acciones negativas. Todo lo malo que nos pasa actualmente es debido a las acciones negativas que nosotros mismos hemos realizado con el cuerpo, con la palabra y con la mente, en el pasado. Todo lo bueno con lo que nos encontramos es el resultado de nuestras acciones positivas.

Existen tres acciones negativas que realizamos con el cuerpo: matar, robar y mantener una conducta sexual incorrecta. Aunque la primera acción negativa del cuerpo se refiere a no matar a otra persona, esto no quiere decir que podamos matar a los animales. Debemos evitar hacer daño a otros seres, y si podemos, debemos ayudarles. Esto está en consonancia con lo que todo el mundo piensa. Por ejemplo, un asesino es rechazado por todos.

La siguiente acción negativa es la de robar y la tercera mantener una conducta sexual incorrecta. Ambas nos provocan infelicidad. Abstenerse de cometerlas coincide, también, con lo que se piensa en la sociedad, en general. Todo esto está siendo expuesto de una forma muy general y para profundizar más en este tema se puede consultar textos como: “La liberación en la palma de tu mano” de Pabongka Rimpoché.

Las acciones negativas de la palabra son: mentir, insultar, separar a las personas y hablar por hablar. Se puede mentir también sin usar la voz, con la expresión corporal, por ejemplo. En el contexto del dharma mentir está relacionado, también, con pretender dar a entender que tenemos realizaciones o cualidades que, en realidad, no poseemos. Decir palabras ofensivas como insultar y menospreciar, es algo que debemos evitar.

Utilizar la palabra para dividir a los demás, promoviendo que se enemisten y se distancien o que rompan su relación es algo que sucede con frecuencia y que debemos evitar. Incluso se pueden emplear palabras suaves para romper una relación armoniosa.

La charlatanería o el hablar por hablar se considera negativo porque con dicha actividad desperdiciamos muchísimo tiempo que, de otra forma, podríamos emplearla en la práctica virtuosa.

Las tres acciones negativas de la mente son: la malicia, la codicia y las visiones erróneas.

Con la malicia pensamos en cómo dañar a los demás. Con la codicia pretendemos conseguir objetos agradables y, si no los obtenemos, los mantenemos presentes en la mente una y otra vez. El buda en sus enseñanzas afirmó que deberíamos beneficiar a los demás y una mente con codicia y malicia hace todo lo contrario: les perjudica.

Con las visiones erróneas negamos la existencia de la ley del karma, la existencia de las vidas futuras, etc.

Al hacer lo contrario a las acciones negativas (evitar matar, evitar robar, evitar mentir...) estamos acumulando acciones virtuosas. A esto es a lo que llamamos ética. Esto es la joya del dharma aunque la joya del dharma última sea la verdad del camino y la verdad de la cesación. Es la joya convencional del dharma porque es un adiestramiento que nos conduce a un nivel superior. Son joyas de refugio porque nos protegen de no caer en los reinos inferiores evitando sus sufrimientos.
Las acciones positivas las mantenemos mediante la práctica de la ética y cuando se mencionan las acciones negativas nos referimos a las diez acciones no virtuosas, principalmente. Toda la felicidad de la existencia cíclica proviene de la ética o de evitar las diez acciones no virtuosas.

La riqueza proviene de la generosidad y la belleza proviene de la paciencia y del amor al igual que obtener un precioso renacimiento humano proviene de haber mantenido una ética muy pura y de haber realizado numerosas oraciones de aspiración. Debemos conocer en detalle cuáles son las acciones virtuosas y cuáles son las no virtuosas. Ese es nuestro trabajo.

Una acción es negativa si a corto y a largo plazo nos perjudica. Si a corto y largo plazo nos benefician se trataría de una acción virtuosa. Si a corto plazo nos beneficia pero a largo plazo nos perjudica es una acción negativa: como, por ejemplo, robar. Si a corto plazo nos perjudica pero a largo plazo nos beneficia: como, por ejemplo, realizar postraciones, se trataría de una acción virtuosa. Existe un consenso amplio en aceptar estos supuestos por parte de todos.

Hemos de evitar cualquier acción negativa por pequeña que sea y acumular cualquier acción positiva por pequeña que sea. En esto consiste la práctica del dharma.

La felicidad surge de la confianza que tengamos en la ley de causa y efecto. Se puede decir de manera inversa que sufrimos por cometer acciones negativas y las cometemos por no observar la ley de causa y efecto. Reflexionado en la ley de causa y efecto y adquiriendo confianza en ella podremos realizar nuestras actividades diarias de una manera correcta.

La causa principal de todo lo negativo es la actitud egocéntrica y el aferramiento al yo. Los engaños surgen de dicha ignorancia. Todo lo que no deseamos es causado por no observar la ley de causa y efecto y cuando actuamos de acuerdo a ella surge toda la felicidad.

Eliminar la ignorancia no es suficiente para alcanzar el estado de un buda (el que ha erradicado todo lo que había que erradicar y el que ha desarrollado al máximo todas las cualidades de la mente) ya que debemos destruir, también, la actitud egocéntrica.
Hemos de aplicar las enseñanzas que vamos aprendiendo a la vida diaria. Mediante el estudio ampliamos nuestro conocimiento y reconocemos lo que es negativo y positivo. Debemos estudiar para mejorar nuestra situación interna y no tanto pensando en mejorar las condiciones externas.

¿Qué tipo de acciones realizamos? ¿Son éstas positivas o negativas? Así nos debemos de interrogar continuamente ya que ésta es la forma de practicar.

¿Cuál es el peor de los engaños?

Realizamos acciones negativas con el cuerpo, la palabra y la mente debido a las emociones aflictivas existentes en nuestra mente. Y la peor de todos las emociones aflictivas es la ignorancia que se aferra a un yo como existiendo inherentemente. Esta es la ignorancia que no nos permite ver la realidad tal cual es y de la cual surgen todos los demás engaños. Debido al aferramiento al yo consideramos a los demás como amigos o enemigos. Y al buscar sólo el propio bienestar y complacer a nuestro yo, realizamos acciones negativas. A fin de obtener riquezas robamos los bienes de los demás y podemos llegar a matar. Para experimentar placeres sensuales cometemos infidelidad, etc.

Para erradicar los engaños tenemos que identificarlos y para identificarlos necesitamos estudiar.

¿Es posible acabar con los engaños?

En la filosofía budista no sólo se busca lograr renacimientos superiores sino que también se intenta alcanzar la liberación y la iluminación.

Cuando realizamos acciones negativas como robar, matar o mantener una conducta sexual incorrecta ¿a qué es debido? A la ignorancia que se aferra al yo y a la actitud egoísta. En los países de nuestro entorno las personas padecen mucho miedo y dicho miedo provienen de nuestro egocentrismo. Incluso tenemos miedo a que puedan aparecer nuevos problemas. Pero tener miedo no nos sirve de nada: ni para eliminar el sufrimiento ni para eliminar los problemas que se presenten. Ese miedo proviene del egoísmo. Todo lo que experimentamos es debido a nuestras propias acciones realizadas en el pasado. Pero antes de que aparezcan estas consecuencias negativas necesitamos anticiparnos y comenzar a actuar desde hoy mismo. ¿Qué es lo que nos hace infelices? Solo los engaños son los culpables de nuestra infelicidad. Y el engaño raíz de donde provienen todos los demás es el aferramiento a un yo que consideramos inherentemente existente. A partir de aquí diferenciamos a los demás como amigos o enemigos, en función a lo que recibimos de ellos y, en base a esa clasificación, cometemos acciones negativas. Tenemos que investigar, ahora mismo, las desventajas de los engaños y analizar si es posible destruirlos. Una vez que hayamos llegado a la conclusión de que es posible destruir a los engaños tenemos que implicarnos en dicho trabajo.

Es posible acabar con los engaños y no seguir más bajo su control pero para ello necesitamos combatirlos y erradicarlos. Así, por ejemplo, al escuchar una música bonita generamos apego hacia esa melodía y, por el poder de los engaños, le añadimos cualidades que ésta no tiene y así comenzamos a sufrir. Esto es un signo que nos muestra claramente cómo no somos totalmente libres por estar bajo la influencia de los engaños. Si fuéramos completamente libres podríamos conseguir todo aquello que deseamos pero esto no es así. La libertad de la que hablamos aquí no es simplemente el deseo de hacer cualquier cosa en un momento dado, es algo más profundo.

¿Cómo terminar con los engaños?

Empezamos a disminuir los engaños acumulando acciones virtuosas y aplicando el antídoto correspondiente a cada uno de los engaños. En primer lugar, necesitamos identificar a los engaños, luego ser conscientes de sus desventajas y analizar cómo nos proporcionan todo lo no deseado. Destruyendo completamente los engaños podremos liberarnos del samsara. Pero nosotros no estamos solos y no podemos pensar sólo en la propia liberación, todos los demás seres también sufren y desean verse libre de sus sufrimientos. Así pues, necesitamos trabajar, también, para el beneficio de los demás. El objetivo último del camino budista es lograr la iluminación: desarrollar por completo todas las cualidades positivas de la mente y eliminar completamente todas las cualidades negativas. Para ello necesitamos estudiar y meditar. Y debemos seguir exactamente este orden: primero, estudiar y, después, meditar.

Destruir los engaños y generar el buen corazón

Tenemos que identificar los engaños para ir acabando con ellos al tiempo que vamos generando un buen corazón. Mediante el análisis investigamos si los engaños nos dan felicidad o sufrimiento, también investigaremos si percibimos la realidad de una forma correcta o equivocada cuando los engaños están presentes en nuestra mente.

La verdad del camino (la cuarta noble verdad) explica la visión correcta de la realidad. Cuando logramos la visión correcta de la realidad logramos la verdad de la cesación (la tercera noble verdad). Todo lo que percibimos es, en realidad, verdad del sufrimiento (la primera noble verdad) y la causa de este sufrimiento son: los engaños y el karma (la segunda noble verdad). Si queremos ser felices debemos crear las causas para ello. Éste es el modo en el que podemos construir nuestra propia felicidad.

Existen seis tipos de renacimiento: tres de ellos son positivos y tres de ellos son negativos. Lo primero que tenemos que hacer es intentar evitar no renacer en los reinos inferiores. Para no renacer en los reinos inferiores debemos cuidar nuestra ética y para lograr riquezas, por ejemplo, debemos practicar la generosidad. Cuidamos la ética no realizando acciones negativas como el matar. Así, cuando pudiendo matar a un insecto, lo evitamos considerando las repercusiones negativas que esto nos traería, estamos practicando la ética. Al realizar acciones virtuosas con el cuerpo, con la palabra y con la mente nos estamos asegurando poder obtener renacimientos superiores.

Aunque logremos renacimientos superiores, mientras estemos en samsara, siempre encontraremos situaciones desagradables y sufrimientos. Si queremos liberarnos de la existencia cíclica tendremos que practicar la verdad del camino y lograr la verdad de la cesación. De esta forma nos liberaremos de la existencia cíclica, esto es posible y está a nuestro alcance. Familiarizar nuestra mente con estos pensamientos es la mejor forma para lograr nuestros objetivos. Y para ello necesitamos estudiar pues hemos de saber lo que hay que cultivar y lo que hay que evitar.

Liberarse del samsara no es el objetivo final del camino porque no se han desarrollado todas las cualidades cuando logramos el nirvana. El objetivo último es lograr la iluminación, sólo entonces habremos eliminado todos los oscurecimientos y desarrollado todas las cualidades, y ese estado es el que nos permite ayudar profunda y certeramente a todos los seres. Estimar más a los demás que a uno mismo y desarrollar este pensamiento al máximo es el medio para lograr la iluminación.

La mente omnisciente de un buda lo conoce todo y el buda antes de llegar a serlo era un ser exactamente igual a nosotros. Así vemos que todos tenemos el potencial para lograr llegar a ese mismo estado iluminado.

Los caminos budistas nos conducen a la liberación y a la iluminación.

Las causas del sufrimiento son los engaños y el karma. Debemos analizar si los engaños son permanentes o impermanentes y si seremos capaces de eliminarlos. Si somos alérgicos a una planta la solución no está en cortar sólo las flores sino que debemos arrancarla de raíz. De la misma forma, debemos destruir los engaños y el karma para no volver a renacer más en el samsara. Es posible eliminar completamente los engaños de raíz y esto es lo que muestra la verdad de la cesación.

¿Cómo eliminar los engaños? Comprendiendo el modo real en el que existen los fenómenos. Esto es lo que muestra la verdad del camino. Siguiendo este camino tendremos la seguridad de que los podremos destruir. Las 4 Nobles verdades nos explican la originación dependiente y esta explicación solo la encontramos en el budismo.

Al percibir la realidad tal cual es destruimos el samsara y alcanzamos la liberación. Esto es posible si nuestra mente se familiariza poco a poco con estas ideas. Necesitaremos de mucho estudio y análisis para lograrlo. Todas las enseñanzas budistas las podemos incluir en los tres adiestramientos de la ética, de la concentración y de la sabiduría. En primer lugar, debemos conseguir un perfecto renacimiento humano. En segundo lugar, para alcanzar la liberación, debemos considerar el samsara como un fuego ardiente y generar la renuncia que desea liberarse del samsara y debemos eliminar a todos los engaños mediante las realizaciones en las cuatro nobles verdades. En tercer lugar, si aspiramos a lograr el estado de un buda debemos generar la bodichita que considera a los demás más importantes que a uno mismo. Los bodisatvas son los seres que se ejercitan en la práctica mental de intercambiarse ellos mismos por los demás.